| El Mundo de la Santeria 1 | LOS ORISHAS | El Mundo de la Santeria 2 |
ORACION A SAN JUAN RETORNADO HOMBRE MIO, HOMBRE TUYO NO ,HOMBRE SIERVO, CRIATURA DE DIOS SI;SI DE LA TRECES PALABRAS DE SANJUAN RETORNADO QUIERO QUE ME DIGA LA NUMERO UNO:BIEN TE LA DIGO PORQUE MUY BIEN ME LA SE LA UNO ES LA CASA SANTA DE JERUSALEN EN DONDE CRISTO ENTRO AMEN. |
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Eshú/Elegua: Una definición inicial Eshu .- Es la Deidad maléfica, el producto de la elaboración del cerebro del hombre. Es un Orisha y no se asienta. Se consagra con la Naturaleza y las Plantas. Elegua .- Es una deidad creada por Oloddumare, nace con la Naturaleza y se consagra con la Naturaleza y todos sus componentes, animales y plantas. Esta deidad se asienta. Elegua.- El Orisha de los caminos. El que guarda las llaves de las puertas de la prosperidad y la pobreza. El que también guarda el Ashe que nos es dado. Es es el primero que llamamos cuando necesitamos puertas y caminos abiertos. Algunas de las ofrendas que podemos ofrecerle son: gallos, aguardiente y manteca de corojo. Elegua es el Orisha mal entendido. El primero que brinda su manifestación en nuestras vidas. El responsable de que hagamos nuestra propia elección y decisión para cumplir cualquier tarea. El es el Ölópä Orun (El Policía del Cielo). El es el trabajador maravilloso, el dueño de la fuerza vital, que estuvo en la creación. Estuvo presente al proclamarse la existencia de Olódùmarè. Eshú Bàbà Alàsé, Ki n'kàn má se omo mí Ki n'kàn má se aya mí Ati èmi nàá Má se mi lu ènìyàn lu mi Lànà öwó, lànà omo kàn mi o. Eshú má se mi, omo elòmíràn ni o se. Asóro lògo akétèpe lògbó. Olòrún máà jé ki arì ìjà Eshú o Asé. Elegua es una divinidad muy importante en el Orden de los Orisha, es el cerebro por debajo de todas las cosas en la vida. Nada puede pasar en la vida sin el consentimiento de Elegua, Esa es una de las razones por las que todos los sacrificios son dados primero a él. Elegua no es el guardián de la fuerza vital de la vida, él es la fuerza vital de la vida. Una Historia explica que Orunmila se apropió del Ori de Eshú y este ayudado por Orúnmila se hizo famoso. Cuando Eshú le dijo que el Orí debía serle devuelto, Orunmila le dio el Yangi. Poniéndolo fuera para que fuera adorado. El Orisha tendría muchos enfrentamientos con otros Orisha. Shango le había planteado una vez que el podría derrotar a cualquier Orisha en la batalla y Esú enfrentó a Shango y cada vez que era golpeado, Esú se dividía en mas partes y eventualmente se sobrepuso a los golpes de Shango, pero Esú les permitió darse cuenta de la elección en sus vidas. Recuerden, sin confrontación Esú no puede manifestarse en una vida. Eleguá El más pequeño de los Orishas. Es bromista, pícaro y camorrista. Abre y cierra los caminos y las puertas, a los dioses y mortales y lo hace a su capricho, a la suerte o a la desgracia. Aunque pequeño, (un kerekete‚), un chiquillo debemos considerarle sin la menor duda el más temible de los Orishas. Tiene las llaves del destino. Está en todas partes acechando, guarda las encrucijadas; es el portero del monte y de las sabanas, es el primer Orisha cuyo favor debe conquistarse. Domina con Orula, Babá y Oyá los "Cuatro Vientos", y se mete en todo, enreda una situación, vuelve las cosas al revés, está en sus manos perder o salvar a quien le de la gana. Eleguá es el Orisha de las bromas; "chefe"; de las crueles, grandes, abrumadoras o pequeñas ironías del azar, de lo inesperado e imprevisto. Lleva y trae, apareja lo bueno y lo malo que no se espera. Cambia las situaciones. Autor imponderable de desacuerdos pasajeros o de rompimientos definitivos. La amistad y el amor más verdadero, Eleguá lo vuelve odio confundiendo a dos personas que se quieren bien. En ocasiones por su carácter, no sólo es travieso y malicioso, sino perverso y de franca maldad, que asume en otras de sus muchas manifestaciones con el nombre de Eshu. Eshu es el mismo San Bartolomé,(el diablo del 24 de Agosto). Pero Eshu son los 21 Eleguá. Eshu Oku Boro.- El de la vida y la muerte. Eshu Alakiyé.- El más tragón, el de lo inesperado. Eshu Latieye.- El que vence de todos modos. Eshu Bí.- El rey de las maldades. Es uno y veintiuno, el mismo Eleguá, andando por caminos distintos. Todos los Orishas tienen de centinela y mandadero a un Eleguá. En cada lugar hay uno: En el cementerio, abriendo las rejas del camposanto de Obba. El portero y sepulturero es Eleguá Laroye amigo de Oshun es el que vive detrás de la puerta en una cazuelita. Está en las puertas de las casas y en la calle. Eshu Bí En la esquina,. Alale o Achi Kualé, en los cuatro caminos. Eshu Ilé-Olova o Kaloya, en las plazas y mercados. Agguere, en las lomas. Obanigwanna ó Alaggwanna, en las sabanas. El Anima Sola(Eshu) en los parajes solitarios. Eshu Ogguanilebbe compañero inseparable de Ogun. Baraiñe, anda con Chango. Ayerú es mensajero y custodio de Ifá y de su representante el Babalawo quien sin Eleguá y sin Osain, no estar seguro. Añagui es la confianza y la seguridad de Ifá pues es el más fino de la legión de Eleguá y el más importante de todos, porque Olofí le encomendó que abriese y cerrase la puerta del cementerio. Es el que ordena y manda, les da nombre y distribuye el trabajo de los demás Eleguá y todos son mensajeros, niños en su mayoría, mandados por otros Eleguá viejos. Elufá‚ es el más viejo de todos y ante el cual es preciso conducirse con extremada corrección. Este Eleguá vive, muy retirado en el patio, porque cerca o delante de él no puede hacerse nada deshonesto. Alaleilú, viejo también y que es un nombre honorífico que se da a Eleguá es Awo, uno de los grandes. Ogguiri ‚Elu, Afrá y Keneno son ararás. Añagui, Alabbgwanna y Ogunilelé‚ son adultos (muchachones), Más muchachos y por lo tanto más turbulentos son: Akileyo, Alayaki, Echubí un poco más dócil este Bí que es jefe de Los Ibeyis (San Cosme y San Damián) ó jimaguas e inmejorable cuando le da por la vena de proteger a su omó Baraiñe. Echeriká‚ que anda con Osain. Alaké, Kinkoye, Laroyo, Akokelobiyé y Aganiká que tropieza con todo el que se encuentra. Osiká como Akokoribiyé, de tierra Mina es muy aficionado a jugar con bolas de cristal, a bailar el trompo y a fumar cigarrillos y con Olankí su compañero. Barakeño es el más pequeño de todos, el que vive en la manigua, entre matojos y todo lo trastorna y confunde. En resumen Eleguá está difundido por todas partes, son una red y todos se comunican entre si, por lo que es necesario que el de la puerta este satisfecho, que coma y que sea primero que nadie como lo dispuso Olofi para que no entorpezca el curso normal de nuestra vida..... Es Orisha mayor, tiene las llaves del destino, abre y cierra la puerta a la desgracia o a la felicidad. Es la personificación del azar y la muerte. Portero del monte y la sabana. Es hijo de Obatalá y Yemmú. El primero de los cuatro guerreros (Eleguá, Ogun, Ochosi y Osun). Ganó con Olofi, Obatalá y Orula, suficientes privilegios para ser el primero: Okana. En el Diloggún habla por Ocana Sorde, Ogundá, Oddi y Ojuani (1-3-7-11). Sus días son los lunes y martes y todos los que caigan en 3. Se celebra el 6 de enero y el 13 de junio. En Regla de Palo se conoce como Mañunga, que es igual al Anima Sola. Lubaniba que es San Antonio de Padua, Nkuyu que es igual a Eleguá Alagguana, que es igual al Anima Sola. Su nombre en Fon : Legba. En Haití, Papá Legba. ATRIBUTOS: Todo tipo de objeto, utilizado en los juegos infantiles: papalotes, pitos, bolas, soldaditos, así como todo tipo de llaves, machete, garabato, sombrero de guano, artes de caza y pesca, pepitas de oro y monedas de plata palos de monte, bejucos, escopetas y cananas, tarros de venado, cocos secos decorados, porrón, tarros de chivo. COLLARES: Matipó de color rojo y negro, que representa la vida y la muerte, el principio y el fin, la guerra y la tranquilidad, lo uno y lo otro. ROPA: Viste una chaquetilla, un pantalón ceñido en la rodilla y un gorro grande rojo, como el típico de los cocineros. Todo en rojo y negro, en ocasiones las patas del pantalón son rojas y negras, o en ambas, listas alternas. Tanto la chaqueta como el pantalón y sobre todo el gorro, suelen estar adornados con cascabeles, cuentas y caurís. OFRENDAS: (Ardimú). Aguardiente, tabaco, maíz tostado, coco, pescado ahumado, bollitos, jutía ahumada, manteca de corojo, velas, dulces de todos los tipos,(raspadura, coco acaramelado , etc.). Una ofrenda muy especial es colocarle una cabeza de jutía y/o sacrificarle un ratón. (Su mensajero es el Ratón). YERBAS ESENCIALES DEL ASIENTO - Grama de caballo - Lengua de Vaca - Espartillo - Abrecamino - Pastillo - Yerba fina - Guanina(Yerba hedionda) - Itamoreal - Meloncillo - Kioyo(albahaca hoja ancha) - Piñón criollo - Yamao QUE NSAMBI NOS AKUTARE MALEKUN NSALA |
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EL TABACO ( EL PURO ) El Tabaco es un elemento fundamental dentro de la Santería (y también en todas las religiones afroamericanas). Usado como depurativo mientras se invoca a los muertos (moyugbación) , mientras se realizan trabajos santorales (dar elekes , Elegguá , Guerreros , Santo) el tabaco siempre estará presente en la boca de muchos santeros junto con el Ron. Indispensable para ofrendas a Elegguá , Oggún , Ochossi y Oxúm tanto soplado como ofrecido. Forma de prepararlo. Oraciones y recetas para obtener dinero , protección , suerte , dominio- amarre a través de él. FORMA DE PREPARAR EL TABACO ORACIÓN Y TRABAJO PARA AMARRAR A TRAVÉS DEL TABACO ORACIÓN Y CONJURO PARA VENCER A TRAVÉS DEL TABACO
ORACIÓN Y CONJURO PARA PROTECCIÓN A TRAVÉS DEL TABACO |
La Santería Cubana La religión de Ocha o Regla Lucumí (Yoruba) es la religión cubana por excelencia. La llevaron consigo los africanos, de etnia predominantemente Yoruba, que convertidos en esclavos, llegaron a la isla y en la actualidad es la más practicada por la población sin distinción de colores. Dentro y fuera de Cuba es más conocida con el nombre de "Santería". El sincretismo que se ha producido entre ambas religiones, Católica y de Ocha, atañe a la imagen externa de las deidades lucumíes, que se han asimilado a los santos católicos. Así Oshun es representado como Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, Changó como Santa Bárbara, Babalú Ayé como San Lázaro, etc. y a ciertos ritos como la misa. Asimismo las oraciones cristianas se incorporan al "corpus" de oraciones lucumíes . La base sobre la que se asienta, es la creencia en un mundo lleno de espíritus que se manifiestan, bien a su antojo, o bien porque se les convoca y a los que se puede utilizar en provecho propio. Los complejos procedimientos para hacerlo y los rituales que rodean la vida del adepto lucumí no son materia de este artículo, pero como se podrá comprender fácilmente, los actos que se llevan a cabo cuando muere un individuo, son de una gran importancia ya que a partir de ese momento hará su ingreso en ese mundo que para ellos es más real que la propia vida cotidiana. En el momento inmediatamente posterior a la muerte, el espíritu no sabe qué es lo que ha sucedido, se encuentra confundido y tiende a permanecer en su propia casa que es el lugar que reconoce. En muchos casos sale con el cortejo fúnebre y se instala al pie de su tumba, donde se queda custodiando sus propios restos. Los espíritus necesitan que se les provea de alimentos y atenciones, por esta razón el culto a los muertos es un culto familiar ya que, si el pariente fallecido no es atendido debidamente, acudirá a reclamar a sus deudos lo que necesita. Estos, por su parte, procurarán que no tenga necesidad de hacerlo cocinándole sus platos preferidos pero sin sal, porque los muertos no pueden probarla. Una vez preparada su comida, se le ofrecerá en las inmediaciones del hogar. Teniendo en cuenta que las almas de los muertos no pueden comer en la casa, se depositará en el baño y si la casa tiene patio, en él y cuanto más lejos de la vivienda mejor. Pero sin duda, el sitio más indicado es el hueco que se forma entre las raíces de la ceiba. En su pie se hará un trazo en la tierra sobre el que se depositará la comida en un plato nuevo; acompañándola de agua, bebida (si era del agrado del difunto), café y tabaco. Al encender cuatro velas y llamarle, él acude auxiliado por la santa que vive en cada ceiba con este propósito. La costumbre de acudir a la ceiba a celebrar rituales procede de una antiquísima tradición que dice que "al principio de mundo los cadáveres no se enterraban, se llevaban al monte y se depositaban al pie de la ceiba". Y es que este es el árbol sagrado por excelencia. Su poder y su fuerza vitales son tan fuertes que hasta los elementos los reconocen y respetan: no le abate ni le desgaja el huracán más fiero y el rayo no le fulmina. Por eso es conocido como "el árbol de la Virgen María", o "del Poder de Dios", o "el árbol del misterio". En el campo se festejaba la muerte de los niños y al parecer, quedan todavía vestigios de ello. Durante el velatorio los acompañantes cantaban y bailaban alrededor del féretro, acompañándose con golpes acompasados que daban en la caja. El velatorio se prolongaba hasta que no se podía soportar el hedor del cadáver en descomposición. Los velatorios de los niños que eran parientes de rumberos o de gentes de comparsa de Carnaval, eran especialmente festivos. Al niño se le vestía con el traje y los colores del grupo y cuando llegaban los compañeros de otro grupo, le cambiaban la ropa poniéndole los colores de los recién llegados y así se hacía con todos los grupos que iban a verle, con lo cual el cadáver pasaba el velatorio cambiando de atuendo. La muerte de un iyalocha (1), santero o babalocha (2) requiere una serie de rituales específicos que comienzan con el Itutu. Este ritual es dirigido por un babalawo (3) de cierta edad y a él acuden en torno al cuerpo del fallecido, los ahijados y los familiares más allegados. En primer lugar se coloca en el suelo bajo la cabeza del difunto una vasija que no sea transparente, llena de agua. Se canta a los 16 Orishas (4), al suyo propio, a Oyá la dueña del cementerio y al Santo principal, al Padre del fallecido. A continuación se convoca al Orisha del difunto y a los otros que obtuvo en su vida y se les pregunta si se quieren ir con él o si alguno se quiere quedar y con qué persona concreta. En el caso de que decidan irse con él, se romperán en ese momento los objetos que son atributo suyo y que guardaba su dueño y se tiran donde haya dispuesto el propio Orisha, al mar, al monte, a la basura o en cualquier otro lugar. Se informa a los ahijados y a la familia de las recomendaciones que ha dejado el difunto y finalmente se toma la vasija y se rompe en el exterior. Seguidamente se procede a acompañarle al cementerio. Cuando han transcurrido nueve días de enterrado, se reúnen de nuevo y con un toque de tambor, dan comienzo a los sacrificios de aves y animales. Después llevarán a cabo una misa espiritual en un centro espiritista y terminarán con una misa con responso en la Iglesia católica. En cada aniversario del fallecimiento se realiza una misa espiritual y otra católica con responso. La misa espiritual se celebra para invocar al espíritu por medio de mediums que tratarán de conocer su voluntad y cumplirla. Si se halla turbado le auxiliarán y si está apegado a la tierra le ayudarán a elevarse. Para ello se dispone una mesa cubierta de tela blanca sobre la que colocan jarrones con flores, que atraen a los espíritus; velas; frascos de perfume; aguardiente; tabaco y la bóveda espiritual. Sin embargo la celebración de esta misa espiritual es algo novedoso. Hasta hace muy poco y todavía hay gente que así sigue haciéndolo, se les ofrecía solamente misa católica y en su casa los parientes se encargaban de ponerle platos con su comida preferida siguiendo las prescripciones mencionadas anteriormente. En el caso de que el difunto tuviera "una gran mayoría de edad en Ocha", lo que significa que se ha dedicado al ejercicio de la santería durante muchos años, se le celebran Las Honras. Esta ceremonia se lleva a cabo una vez que ha transcurrido un cierto número de años del fallecimiento. Ahijados y familia se reúnen ante una mesa en la que se ha dispuesto todo tipo de carnes (pollo, cerdo, vaca...), arroz, frijoles de varias clases, dulces, bebidas, aguardiente y tabaco, sobre un mantel blanco. Es requisito indispensable que la vajilla y demás utensilios que se utilicen sean nuevos. Los tambores Batá se colocan en el sitio determinado y los tamborileros ocupan su puesto. El redoble señala el comienzo del banquete que discurrirá entre los recuerdos del difunto y las bromas y risas propias de un encuentro entre amigos. Al acabar se coge el mantel por las cuatro puntas y al mismo tiempo que comienzan a sonar los tambores, se hace un atado con todo lo que hay dentro. El paquete así obtenido se arroja en el lugar que se determinó antes de iniciarse la ceremonia. En un principio la música que se toca es fúnebre, pero comienzan a llegar santeros y allegados y todo el mundo baila y comienza la fiesta en la que los Orishas bajan y montan a los presentes para dar recomendaciones y consejos. Concluyendo así los rituales en honor del santero muerto. El 2 de Noviembre, día de difuntos, se ofrece a todas las ánimas del purgatorio, un plato de maíz desgranado y un vaso de agua. En otro plato de esmalte o en una lata llena de aceite de comer, se les enciende durante nueve días, nueve mechas de algodón y nueve cabos de vela que hayan servido en funerales |
OLOKUM
¿Quién es Olokun? Es el Orisha del Océano , representa el mar en su estado más aterrador, pues el la profundidad llena de secretos. Es andrógino , mitad hombre y mitad pez . Posee carácter violento ,misterioso y compulsivo. Su nombre proviene del Yorùbá Olókún (Oló:dueño-Okún:Oceáno) pero en realidad es el Dueño de todas las aguas, pues sus hijas Olona y Olosa (ninfas del agua) representan los: manantiales, charcos, cascadas, lagunas, ríos, riachuelos, extensiones marinas y el agua de la lluvia. Representa las riquezas del fondo del mar y la salud. Esposo de Elusú (de la arena) ,Ajé Salugá (del dinero y las conchas marinas) ,Olosá (de las lagunas) ,Ikokó (de las plantas acuáticas) ,Osara (de los lagos subterráneos) , Boromú (de las corrientes marinas) ,Borosia (de los tornados marinos) ,Yembo (de la calma del mar) y Agganá (de la lluvia). Se dice que Obbatalá lo encadenó al fondo del Océano, cuando intentó matar a la humanidad con el diluvio. Es Padre- Madre de Yemayá . Siempre se le representa con careta, pues se dice que quien mira su rostro muere de inmediato. Su culto es de la ciudad de Lagos ,Benin e Ilé Ifé y llega a Cuba a finales del Siglo XIX con la Iyalosha Oni Yemayá, Ferminita Gómez, quien introduce el culto como actualmente lo conocemos. En la regla de Ocha es una de las deidades principales, pues se asocia a los bienes materiales, la salud y la estabilidad. Su culto es también relevante dentro de Ifá. No va a la cabeza de ningún iniciado y sus hijos coronan Yemayá con Oro para Olokum, recibiendo a tan misteriosa deidad, en una ceremonia que incluye limpieza con un awan (especie de ofrenda consistente en comidas diversas) dispuestos en varios platos, los cuales se vacían todos dentro de una canasta, en la que ya están los cuerpos de los animales sacrificados en honor del Orisha, para ser todo llevado al mar. Conviven con Olokun dos espíritus: Somú Gagá y Akaró que representan la vida y la muerte respectivamente. Ambos espíritus se hallan representados por una muñeca de plomo que lleva en una mano una serpiente (Akaró) y en la otra una careta (Somú Gagá). Leyenda de Olokum Cuenta una leyenda que Olokum tenia 11 hijas; Osupa (la luna), 5 Olosa, 4 Olona y su preferida Agana Erí Las Olosa y las Olona eran las mas bellas y eran sirenas, las nueve podían convertirse en pez-mujer o mujer solamente, mientras que su hermanastra Agana Erí , hija de Olokum con Yewá era deforme, le faltaba un seno y tenia una cadera mas alta que la otra. Por este motivo Agana Erí comenzó a sentir envidia de sus bellas hermanas y se alió a unos pescadores que desde hacía tiempo querían encontrar a las sirenas y capturarlas. Las sirenas tenían un resguardo que Orunmila les había obsequiado para transformarse cada vez que ellas quisieran. Agana Erí un día de luna llena, les dijo a los pescadores donde capturarlas, a qué hora y cómo debían arrebatarle a todas el resguardo que llevaban en su cuello para que no pudieran regresar y convertirse en peces nunca más. Así ocurrió. Con una inmensa atarraya los pescadores se apoderaron de sus hermanas. Sabido esto por Olokum , éste arremetió con un inmenso maremoto y rescató a sus hijas, ahogando quienes habían osado capturarlas. Como perdieron sus resguardos quedaron para siempre convertidas en peces. Olokum al conocer mediante Orunmila la perfidia de Agana Erí, la llamó y le dijo: -“ Por tu maldad quedarás atada al fondo de los Océanos y solo saldrás en forma de espuma, condición que te otorgó Orunmila, cuando Oggum y Osanyin peleando por ti te deformaron. Eres mi hija preferida y no te abandono, pero en tus manos llevarás como prueba de tu hipocresía una careta y en la otra como prueba de tu maldad una serpiente”.- símbolos éstos que lleva el centro del fundamento iworo. Quien tenga el fundamento de Agana Erí o Yemayá Olokum sabrá a que se refiere este pataki. Fundamentos: Olokum de Awó: El fundamento de Olokum de Awó se compone de los siguientes Orishas: 1.-Olokum 2.- Elusu(la arena) 3.-Aje Shaluga 9conchas) 4.-Akoko (la hoja de la malanga que representa su osun) 5.-Boromu(dios de las corrientes marinas) 6.-Borosia(dios de las corrientes aéreas) 7.-5 Olosa 8.- 4 Olona 9.-Yembo 10.- Agana Erí 11.- Oki Olokum, 12.-Somugaga representante de la vida 13.-Akaro; representa la muerte 14.- Efe. el equilibrio de las fuerzas. 15.- Nueve caretas que son: a)bagba b)abena c)apana d)iyagua e)tgeteide f)somugaga g)akaro h)efe i)Ayoko Su tinaja va cargada y cubierta con conchas marinas para representar el fondo del Océano. Habla a través de Orunmila con los ikines. Olokum de Iworo: Olokum de santeros, vive en un una tinaja grande de barro o loza ,de colores azulinos o negros lleno de agua. Sus atributos son el timón ,sirena ,muñeca de plomo con una serpiente en una mano y en la otra una careta ,barquitos ,anclas ,conchas ,hipocampos ,estrellas de mar ,lleva otás oscuras , conchiferas y de arrecife ,2 manos de caracoles (una dentro de la tinajita con el secreto y la otra suelta en la tinaja) ,sol ,luna ,serpiente ,cadenas ,una careta ,todo lo relativo al océano hecho en plomo o plata. Su número vibratorio es el 7 y sus múltiplos. Su color de vibración es el azul ,blanco o negro. Sus Elekes más tradicionales son de 7 cuentas azul profundo ,7 blancas de cristal ,1 roja,1 amarilla y 1 verde ,otros los confeccionan de cuentas de azul añil que se combinan con cuentas rojas ,ópalos y corales. En el diloggún habla por Osá (9), Irosso (4) ,Eyeunle meyi (8- y fundamentalmente por Ochakuararibó (17). Se le ofrenda maíz molido cocinado con ajo ,cebolla y manteca ,bolitas de coco ,carne de cerdo ,plátanos verdes fritos ,berro ,dulce de batata, mazorcas de maíz ,bolas de ñame sancochado ,coco ,azúcar negra ,frutas, bolitas de gofio canario, dulces, naranjas, patilla o melón de agua, melón amarillo y también cualquier comida que sea de la predilección de Yemayá. Se le inmolan gallo blanco ,pollos ,palomas ,gansos ,patos ,jicoteas, guineas y carneros. Sus hierbas son copalillo del monte ,guama hediondo ,ratón de oro ,romerillo ,coralillo ,hierba fina ,cerrojo ,culantrillo ,anón ,alambrillo ,sauce ,paragüita y normalmente lleva las de Yemayá. Se saluda ¡Maferefún Olokum! La diferencia como habrán podido observar entre el fundamento de Olokum de los awoses y la de los iworos, es que en el de los awoses, OLOKUM va como figura principal , por lo que sus ceremonias son mas complicadas y en la de los Olorichas, Olokum va en conjunción con Agana Erí, o sea que ella es la principal del fundamento, por eso es que se le denomina comúnmente YEMAYA-OLOKUM. Es bueno recalcar entonces, que la pugna entre la validez entre una y otra no debe existir, pues en ambos está Olokum y su poder es reconocido. Escrito está en Ifá la traición de Agana Erí y su potestad para ser entregado por el Olosha, por tanto, el Awó reconoce el secreto del iworo y le da la importancia que corresponde Olokum de Awó: cuando come animales mayores ( de cuatro patas), se le da ternero, vaca, cerdo, carnero y carnera. Olokum iworo: puede comer lo mismo siempre y cuando en la ceremonias complejas participe un Awó de Orunmila. En Ifá el culto de Olokum se realiza junto con Oduduwa en su conjunción tierra-mar. Desde hace mucho tiempo no se realiza en la diáspora (practicantes de la herencia yoruba en Cuba). Las últimas ceremonias las realizaba el difunto Oluwo Tata Gaitán, Ogunda Fun sobre finales de los años treinta. Durante estas ceremonia se les daba toro a Olokum y se bailaban las tinajas con las nueve caretas. Quizás el miedo evitó que se continuara la tradición... Algún awó moría después de la ceremonia... En Brasil y algunas zonas de Nigeria, Agana Erí es conocida como OTIN y se adora igual al Yemayá Olokum de los iworos de la diáspora cubana. El Olokum de Awó no lleva agua, mientras que el Yemaya-Olokum de los iworos sí la lleva. No la lleva porque entre la masa de agua de los Océanos y el centro de la Tierra de lava hirviente hay un espacio de vapor de agua que sustenta “flotando”, por decirlo en el aire todo el peso de las tierras y las aguas. Este espacio puede considerarse un “vacío” en donde no existe masa sólida y es precisamente allí en donde vive Olokum, por lo que su secreto en Ifá no debe llevar agua. En el caso de Yemayá Olokum, sí lleva agua, pues su centro es Agana Erí. Agana Erí en el estado natural representa a los nitratos producto de la descomposición bacteriana de las proteínas provenientes de animales y vegetales marinos, que traslada iones de amoníaco para luego completar el llamado ciclo biológico del hidrógeno, tan importante para la vida acuática. El nitrato es consumido a su vez por las plantas marinas o convertido en parte a hidrógeno y sube desde las profundidades marinas y es trasladado hasta las playas donde la espuma (Agana Erí) lo envuelve en las burbujas de aire y las pasa a través de las arenas hacia el acantilado. La arena hace de filtro marino, al igual que los arrecifes y es entonces cómo la naturaleza misma purifica y recicla las aguas. ¿Por que come en la tierra y luego se lleva al mar? Olokum tenía a dos grandes guerreros que luchaban junto a él diariamente. Cada vez que vencían una guerra, llamaba a sus dos servidores y les invitaba a escoger sus recompensas. Si el primero de ellos, quien era vanidoso y malo pedía una cosa, al otro que era humilde y reverencial le daban dos veces lo mismo. Viendo el envidioso y orgulloso esta situación, un día después de una victoria, pidió a Olokum le sacara un ojo. Olokum entendió que de acuerdo a esa petición, tendría que dejar ciego a quien había demostrado bondad y resignación, entonces dictaminó: .-“Desde hoy a ti te saco un ojo, pero vivirás en la Tierra, donde habrá guerras, miserias y llantos. Tu hermano vivirá en el fondo de los Océanos conmigo y aunque no verá en la Tierra por tu culpa, en el Océano tendrá ojos para ver aquello que tu no podrás ver. El tendrá paz y riquezas y también para que yo apruebe lo que estas haciendo en la tierra, tendrás que llevarle prueba de tus acciones al Mar y así él te dará su ashé.”.- (Este es el secreto de las dos Tinajas, grande y pequeña y de las dos manos de caracol, una abierta y una cerrada que lleva el Olokum de iworo) Ferminita Gómez y la tradición de Olokum: Ferminita era una princesa dahomeyana. Fue traída a Cuba a finales del Siglo XIX para trabajar como esclava en las plantaciones de caña de azúcar. Ella iba a ser iniciada como hija de Oshun, pero en medio de la ceremonia Yemayá pidió su cabeza y fue entonces consagrada a la Madre del Mundo, adoptando el nombre de Oshabí. Cuenta la leyenda que poseía asombrosos poderes sobrenaturales, e incluso podía hacerse invisible a los ojos de los demás. Se dice que recibió de Obatero (sacerdotisa de origen Ebagdó) el secreto de Olokum, hasta entonces potestad de los Babalawos. Ejerció de Oriaté, raspó cabezas e inició a muchos en la Osha. Entregó también los primeros fundamentos de Orishaoko y Olokum de los cuales se tenga noticia alguna en América. Su Olokum estaba en una habitación cerrada que ella cuidaba con mucho recelo. Estaba cubierto con siete telas de distintas gamas de azul, rodeado de arena, caballitos de mar disecados, estrellas, arrecifes, mangle e instrumentos de pesca. En 1944 ella instituye la tradición de dar cerdo a la deidad, desde un bote “fondeado” en el mar, tradición que aún conservan sus descendientes, integrantes de la actual rama de la “Pimienta”. Una anécdota refiere a que ella “montó” un enorme secreto de Olokum para un político de la época. La tinaja medía más de metro y medio de altura. A ese secreto, le fueron sacrificados muchos animales, entre ellos gato y cerdo, aún en contra de la opinión de algunos Babalawos. Se dice que aquel personaje del gobierno cubano contó con los favores del orisha durante muchos años, gozando de buena salud, inmenso poder y bienes materiales. El “ashé” de Ferminita aún perdura en su descendecia. Su herencia en cuanto a metodología e iniciaciones religosas se mantiene, constituyéndose en una de las referencias obligatorias tanto para Iworos como Babalawos. Fue tan inmenso el poder de su Olokum, que la misma sacerdotisa, poseía una salud envidiable, tanta que consagró a su último ahijado de santo a la edad de 86 años. Falleció cuando contaba más de cien y en sus honras participaron innumerables personalidades, tanto de las clases privilegiadas como de la descendencia religiosa y esclava. Rezo de Olokum " Yemajá ataramawá sayabí Olokum Babalodde Ofúnde Okokun Sayabí Olokmn Yemajá Awoyómayé Lewó Oní balé Yaloddé ataramawá Oké nì Okún Akuayé Sabia pabía Olokum achá Okotó Orí Aiyé offé Iku |
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Los tambores batá , un acercamiento a sus orígenes 22-Mar-2005El complejo religioso Ocha-Ifá, Regla de Ocha o simplemente Ocha practicado en Cuba bajo el nombre de santería es la forma de religiosidad popular más extendida en el país. Esta religión hunde sus raíces en ancestrales tradiciones oriundas del terriotrio nigeriano traídas por cientos de miles de hombres sometidos a la trata esclavista en América. Los aportes culturales de los grupos étnicos provenientes del área ubicada en la margen oeste del río Niger se identifican en Cuba bajo la denominación metaétnica de lucumí, término originado de la vinculación del tráfico de esclavos con la jefatura costera de Ulkami o Ulkumi desde donde eran embarcados los africanos. En este heterógeneo conglomerado humano resultaron significativos los pueblos yoruba (3) . La presencia del africano en la composición étnica del pueblo cubano data de los albores del siglo XVI, pero se hizo más notable a partir del incremento de la producción de azúcar a los largo de los siglos XVII, XVIII y XIX. Los africanos y su descendencia devinieron eje de las relaciones económicas de la colonia e importantes eslabones en la cadena de aportaciones sociales y culturales. Las faenas agropecuarias y la plantación azucarera, de mayor desarrollo en el occidente cubano, contribuyeron a una significativa concentración de la población procedente de Africa en las zonas rurales de la región. Es por ello por lo que las actuales provincias de Ciudad de La Habana, La Habana y Matanzas son las áreas por excelencia de irradiación hacia otras regiones del país de la práctica de la santería. Durante la colonia en el ámbito urbano se crearon los cabildos y cofradías que agruparon a africanos –libres y esclavos – provenientes de una misma comunidad étnica o «nación». Estas asociaciones fueron concebidas por la metrópoli española con el fin de ejercer un mayor control sobre la población de negros y mulatos a la vez que perseguían establecer mecanismos de deculturación que impidiesen la cohesión interétnica. No obstante, pese a los objetivos del poder colonial, los cabildos desempeñaron un importante papel en la reconstrucción e integración al medio cubano de los valores culturales propios de los diferentes grupos de africanos llegados a Cuba. Con la abolición de la esclavitud, en 1886, algunos cabildos se convirtieron en sociedades y cambiaron su organización de reyes y reinas por la de presidentes y presidentas con el fin de tratar de borrar el pasado esclavista. Aún pueden hallarse unos pocos en diversas provincias cubanas como muestras de aquellas instituciones (4) . La reconocida continuidad cultural del africano en América se puso de manifiesto en variadas formas de comunicación como la música, la danza, el lenguaje y en objetos vinculados a las artes plásticas (5) . Sin embargo no existen dudas de que la mayor persistencia de todos estos comportamientos se hace más evidente en las expresiones de religiosidad popular. La rica mitología del panteón yoruba y el culto a los orichas (deidades o dioses), al insertarse en el medio cubano, adoptaron nuevos caracteres como resultado del sincretismo operado entre las deidades africanas y los santos de la religión católica. Un interesante y sugerente proceso de semejanza y equiparación se produjo entre leyendas y atributos de Elegguá, Ochosi, Oggún, Changó, Yemayá, Obbatalá, Oyá, Ochún y Babalú Ayé y El Niño de Atocha, San Norberto, San Pedro, Santa Bárbara, la Virgen de Regla, de la Candelaria, de la Caridad del Cobre y San Lázaro, respectivamente. Orichas-santos a los que con preferencia se les rinde culto en Cuba con un criterio de constantes intercambios entre una y otra religión. La amplia gama de objetos materiales y elementos espirituales, participantes en el complejo ritual-festivo de la santería, denotan la importancia de los aportes africanos y el dinamismo con que se produjo la interacción con otros componentes étnicos europeos –en especial hispánicos – y de diversos territorios de Africa Occidental. El recinto que abrigó a los antiguos cabildos y sociedades de africanos y su descedencia cubana y las casa-templos –viviendas de los propios creyentes– son los escenarios donde se muestra el culto respetuoso a los orichas , a los que ha de alegrarse y satisfacer. Al traspasar el umbral de una casa-templo ( ilé-ocha ), puede observarse la representación sobre el altar de los santos católicos junto a variados ornamentos como búcaros de flores, velas u otros objetos. En otra habitación suelen hallarse los recipientes donde residen las deidades africanas representadas en piedras ( otá ) de diferente material, forma, color y número en correspondencia con las particularidades de cada oricha . Algunos de estos recipientes se sitúan dentro de un pequeño armario o escaparate denominado canastillero y otros en diferentes sitios de la casa según las especificidades mágicas y simbólicas de la deidades. El igbodú es el cuarto donde se hallan las representaciones de los orichas , nombre que distingue también a otro recinto donde se efectúan los sacrificos de animales y se celebran las ceremonias de iniciación o «asiento» (León, 1974: 39). La presentación de nuevos iniciados ( iyawo ), por parte de sus padrinos ( babalocha ) y madrinas ( iyalocha ), la conmemoración de la fecha de iniciación –llamada comúnmente «cumpleaños de santo»–, las ofrendas a la deidad principal de la casa templo, un tributo pedido por el oricha y ceremonias funerarias pueden ser ocasiones para «celebrar un toque» o para «dar un tambor»; ceremonias que constituyen a su vez importantes momentos de reunión para los creyentes. La música ritual y ritual-festiva participante en la santería cubana guarda diferentes grados de similitud y afinidad con la de los pueblos de origen. Es así como la conservación de modelos constructivos e interpretativos de los instrumentos de música, los toques, los cantos y la lengua (6) en ellos empleada, así como la danza han permitido identificar su procedencia yoruba , aunque sin duda alguna se reconocen hoy día como parte indiscutible y caracterizadora de la cultura cubana. La mayor heterogeneidad tipológica en lo concerniente a conjuntos instrumentales se halla entre aquellas agrupaciones que acompañan los cantos y bailes de la santería, así como la persistencia de un también notable número de cantos que aluden a las divinidades y a su compleja mitología. Entre estos conjuntos de instrumentos han de citarse los tambores batá ; los güiros, abwe o chequeré ; y los tambores de bembé como los más extendidos en el territorio. De ellos los tambores batá son los instrumentos de mayor sacralidad. Los tambores batá son tres membranófonos de golpe directo con caja de madera en forma clepsídrica o de reloj de arena. Tienen dos membranas hábiles de distintos diámetros, que se percuten en juego y están apretadas por un aro y tensadas por correas o tirantes de cuero o cáñamo que van de uno a otro parche en forma de N. Este sistema de tensión está unido y atado al cuerpo del tambor por otro sistema de bandas transversales que rodean la región central de la caja de resonancia. Esta descripción es común a los tres tambores, diferenciándoles morfológicamente las dimensiones. Sus características y origen nigeriano les une a las ciudades-estados de Oyó e Ifé, que eran los principales centros políticos y religiosos, respectivamente, de los yoruba . Tales territorios poseyeron un notable esplendor hasta las postrimerías del siglo XVIII e inicos del XIX y participaron de manera directa en la trata negrera. Tras la decadencia y debilitamiento del reino yoruba en el primer cuarto del siglo XIX y las sucesivas guerras intestinas que sostuvo, se intensificó el embarque hacia América de muchos individuos oriundos de estos territorios, algunos de los cuales tenían jerarquías sociales y religiosas. Razones vinculadas con el mayor desarrollo alcanzado por esta cultura en Africa en los momentos en que fue sometida a la esclavitud, la inserción tardía en Cuba de cantidades significativas de hombres pertenecientes a este grupo multiétnico y los propios procesos inherentes a la sincretización, llevada a cabo en territorio cubano, fueron algunos de los factores que permiten comprender la organicidad y persistencia de estas tradiciones y su fuerte influencia entre sectores muy diversos de la sociedad cubana. De los diferentes elementos que participan de este complejo mágico-religioso, la construcción y ulterior consagración de los tambores batá constituyeron desde el pasado siglo hasta el presente una de las necesidades de mayor relevancia para los creyentes. Es difícil tratar de dilucidar con exactitud dónde pueden hallarse las más antiguas referencias que denoten la presencia de los tambores batá en Cuba, aunque todos los datos coinciden en señalar a las provincias de La Habana y Matanzas como los puntos focales de dispersión, a extremo tal que los propios practicantes del centro o del oriente del país se reconocen receptores de las tradiciones habaneras o matanceras, según el caso. Aún se escucha una ancestral discrepancia entre los practicantes, pues los de una y otra provincia adjudican indistintamente a La Habana o a Matanzas el ser la primera que contó con un juego ritual o «de fundamento». Nombres de individuos, reconocidos por el grupo como consagrados babalaos y constructores, afamados tocadores y creyentes en general, se conjugan con fechas y sitios guardados por la memoria de los informantes, no sin contradicciones. Realizar una genealogía de estos instrumentos resulta muy complejo a pesar de que cada juego es apadrinado por uno que lo antecedió, o como bien dicen los creyentes «nació» de otro. La historia y la leyenda marchan de la mano, y en más de una oportunidad suelen confundirse. No existen datos absolutamente fiables, capaces de permitir discernir la fecha en que se oyó por vez primera el sonido de estos tambores rituales. Es importante retomar los criterios expresados antes en cuanto a que fue en el siglo XIX, cuando se hizo más notable la presencia yoruba en Cuba, y que fueron las provincias de La Habana y Matanzas las que recibieron las cantidades más significativas de hombres yoruba en este siglo. Estos individuos, desarraigados de su entorno de origen, ya en uno como en otro territorio cubano, tuvieron reales potencialidades de reconstruir sus tradiciones mágico-religiosas (7) . La difusión de esta tradición religiosa y musical hacia el centro y el oriente del país estuvo aparejada en la casi totalidad de los casos a procesos migratorios internos que, aunque de manera progresiva se mantuvieron en el período republicano transcurrido entre 1902 y 1958, se hicieron más notables después de la Revolución Cubana a partir de 1959; en uno y otro caso debido a razones económicas. Tales procesos llevaron primero a santeros oriundos de La Habana y Matanzas a otras provincias distantes de su lugar de origen y ya allí asentados solicitaban y costeaban la presencia de este tipo de agrupación. Con posterioridad, en la medida en que aumentaba el número de creyentes, se produjo la construcción y consagración de nuevos juegos y sus correspondientes tamboreros, capaces ellos mismos de responder a las exigencias rituales de quienes lo requerían. En general el número de juegos de batá consagrados o «de fundamento» no es en cifras absolutas muy alto, hecho este que puede ser considerado una regularidad desde la fecha en que comienza a ser extensivo su uso en las ceremonias de la santería cubana. En este sentido Fernando Ortiz señalaba: Aceptando los más amplios informes, en Cuba sólo se ha construido 25 juegos de ilú como batá , si bien 4 de ellos pueden tenerse por dudosos o irregulares. De los verdaderos, 8 se perdieron, ignorándose su paradero, y 2 están en el Museo Nacional o en colección privada. Quedan por tanto sólo 11 batá añá ortodoxos que están en uso para las liturgias, 4 en Matanzas y los restantes en La Habana, Regla y Guanabacoa (Ortiz, 1952-1955, vol. IV: 320). En el presente no se cuenta con la absoluta certeza de a cuantos asciende la cantidad de juegos consagrados que existen, así como el estimado real de los pertenecientes a colecciones museables. No obstante, es posible afirmar que tras 1959 se produjo un incremento de estas agrupaciones impelido por el crecimiento demográfico, la movilidad de la población y las propias necesidades rituales. Criterios religiosos ortodoxos rigen el vínculo de los tambores batá a la práctica de la santería en Cuba. La observación de reglas comienza desde el momento mismo en que se decide construir un juego de estos instrumentos y comprende a los constructores, tocadores y creyentes que han de rendirles culto. |
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La santería y su ética .
El primer objeto de preocupación de la Regla de Ocha o Santería es dar atención y alternativas de solución a los problemas individuales de los consultantes, en su medio y contexto contemporáneos. |
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